Encuentro literario en Lausana

15/03/2025

En una mañana luminosa de marzo, la ciudad de Lausana se convirtió en un punto de encuentro para las letras hispanas que cruzan fronteras. Bajo el título “Nuestras voces: narrativas, retos y conexiones”, el grupo de escritoras latinoamericanas Nancy Wiesmann-Baquero, Jannet Weeber Brunal, Viviana Zepeda, Valentina Truneanu, Betsy Stirnimann y Lorysmar Franco, residentes en Suiza, se reunió para leer, compartir y dialogar sobre lo que significa escribir desde la distancia, la memoria y la migración.

El evento, celebrado el 9 de marzo y organizado por la Asociación de Ecuatorianos y Amigos del Ecuador en Lausanne (AEYAEL), se enmarcó en las conmemoraciones del Día de la Mujer. Más allá de una fecha simbólica, la jornada se convirtió en un espacio de resonancias femeninas y literarias donde la palabra se ofreció como lugar de encuentro, resistencia y afecto. En este evento tuvimos la oportunidad de intercambiar poemas, historias, procesos de creación y de reflexionar sobre el papel de la literatura en nuestras vidas como migrantes y los retos que se presentan al escribir en la lengua materna en un país extranjero.

Entre lecturas y conversaciones, surgieron preguntas que trascienden la geografía:
¿dónde se asienta la voz literaria cuando el cuerpo habita otro país?, ¿puede una nueva lengua convertirse en hogar creativo?, ¿cómo se sostiene la escritura en medio de la adaptación, el trabajo y la vida cotidiana?

Migrar, escribir, cuidar, traducirse. Las participantes compartieron cómo la vida en otro país puede ampliar la mirada, pero también exigir nuevas estrategias: equilibrar el tiempo, adaptarse a otro idioma, buscar visibilidad en circuitos literarios donde el español no es dominante.

Las redes sociales, los blogs y los espacios digitales fueron tema de debate: ¿amplifican la voz o la dispersan? ¿Ayudan a construir comunidad o imponen una presencia constante? Las respuestas fueron tan diversas como las voces que las pronunciaban.

Nuestras voces no fue solo una celebración de autoras, sino una declaración colectiva: estamos aquí, seguimos escribiendo, seguimos tejiendo puentes entre la lengua, la memoria y el presente. Lausana se convirtió, por unas horas, en un mapa de palabras donde cada historia trazó un camino de regreso a sí misma.

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